Decálogo del buen #panarra

Decálogo del buen #panarra
02 Mayo 2012

Desde hace unos cuántos años se está extendiendo como la pólvora la que podríamos denominar como una de las epidemias más extrañas y anómalas de las últimas décadas... el #panarrarismo. A continuación te ofrecemos un pequeño decálogo que te será de gran utilidad para averiguar si sufres esta devastadora epidemia:

-Siempre que abres un pan con las manos, antes de probarlo, y después de aplastarlo ligeramente para comprobar el crujiente y la dureza, ¿lo acercas a la nariz para disfrutar del aroma?

-¿Te quejas cuando en un restaurante te sirven una especie de chicle blanquinoso y crudo al que ellos llaman pan?

-Cuando vas a comprar a una panadería, ¿consigues poner nerviosa a la vendedora a base de preguntas sobre la masa madre y los tipos de harina utilizados en ese pan?

-Una vez cocido el pan que te has hecho en casa, después de maldecir a tu viejo horno, ¿piensas en lo buen panadero que eres, y en lo envidiosos que estarían tus compañeros del ‘foro del pan’ si lo probaran?

-¿Desde hace unos meses, Punset ya no te cae tan bien?

-Al contrario que a la gran mayoría de los consumidores, ¿las palabras ‘integral’, ‘cereales’, y ‘gusto ácido’ no te horrorizan?

-¿Te indigna cuando ves a niños que en el patio de la escuela se atiborran de bollería industrial, por muchos dibujos chulos que tenga el envoltorio? ¿Y te acuerdas de sus padres?

-Cuando ves gente por la calle con una bolsa de baguette industrial en la mano, ¿tienes que reprimir unas ganas terribles de pararlos y preguntarles si realmente saben lo que están comprando?

-Siempre que compras o haces pan, ¿lo guardas tapado con un trapo de algodón y dentro de un cajón, casi con el mismo instinto de protección maternal con el que una leona vigila a sus cachorros?

-¿Cuando vas de viaje pierdes más horas buscando hornos que catedrales? ¿Y te sorprendes de la cantidad de traducciones a diferentes idiomas de la palabra ‘pan’ que conoces?

Pan de Sant Jordi

Pan de Sant Jordi
23 Abril 2012

La Rosa, el libro, los enamorados, el Santo, el Dragón… ¡y el pan! En los ’80 el Gremi de Flequers de Barcelona se inventó el “Pa de Sant Jordi” con el objetivo de que cada 23 de abril, en cualquier hogar catalán, no faltase este gran pan, que además de decorarnos la mesa nos regala el excelente sabor de un pan con carácter, con la sobrasada, el queso y las nueces como protagonistas.

Masa base:
1 kg Harina de trigo ecológica
200 g Masa Madre Natural (Refrescada 6 horas antes)
25 g Sal marina
30 g Levadura de Cerveza
450 g de Agua tibia

Masa de Sobrasada:
375g Masa base
50g Sobrasada tipo tripa ( Evitar tipo pasta)

Masa Queso
425g Masa base
70g Queso emmental (o queso de Mahón)
20g de Agua

Masa Nueces
200g Masa base
50g Nueces (troceadas)
10gr de Agua

-Mezclar los ingredientes de la masa base, a mano o a máquina, hasta conseguir una textura consistente, pero sin llegar a afinar la masa
-Dividir la masa en dos porciones de 400gr y una de 200.
-Mezclar cada porción con los ingredientes que le corresponden, hasta afinarla bien
-Dejar reposar los tres pastones durante 30 minutos, tapados con un trapo.
-Si los pastados no nos han salido muy bien, o vemos que les falta fuerza, podemos dar un pliegue y dejarlos reposar 30 minutos más.
-Estirar con un rodillo cada pastón hasta conseguir un rectángulo de masa de un centímetro de grosor. Los tres rectángulos deben tener
la misma longitud, pero dependiendo del peso variará la altura, siento el de queso el más grande.
-Solapar la pasta de sobrasada sobre la de queso, y cortarla en 4 tiras de igual anchura, quedándonos una quinta tira de queso.
-Con delicadeza, pongamos las tiras una encima de otra hasta conseguir un barrote con las cuatro barras.
-Envolvemos el barrote con la masa de nueces. Si es necesario, para cerrarla podemos mojarla con agua para que se enganche el pliegue.
-Cortamos el barrote en porciones de 3 o 4 centímetros de grosor, y las ponemos, giradas, sobre una lata con papel para hornear
-Las dejamos fermentar de 3 a 4 horas a 26º.
-Las cocemos a 210º, con poco vapor, durante 30 minutos aproximadamente.

La Fermentación

La Fermentación
03 Abril 2012

La enciclopedia define fermentación como: "proceso de transformación de un sustrato orgánico producido por las enzimas de levaduras, bacterias u hongos y que acontece con desprendimiento de gases o sin".

Siempre va bien conocer la versión “oficial” de un proceso como este, pero ahora nos lo cocinaremos a nuestra manera, y es que aplicándolo al pan, para entender la fermentación podemos compararla con una cena, una gran cena, donde entran en juego 3 actores principales:

Las enzimas, en el papel de cocineros. Y las Levaduras y Bacterias, en el papel de comensales.

Empecemos con el menú del día de esta lujosa cena, los carbohidratos. Como sabéis, un 70% de la harina es almidón, que es un azúcar complejo (polisacárido), es decir, está formado por largas cadenas de azúcares imposibles de ser digeridas por pequeños microorganismos como las levaduras, y es que si lo miramos en el microscopio, el almidón, se nos presenta en forma de grandes bolas prácticamente impenetrables. Así pues, cuando el almidón se hidrata (añadimos agua a la harina), empiezan a actuar sobre él nuestros chefs particulares, las enzimas, que lo van rompiendo hasta convertirlo en azúcares más simples, principalmente en maltosa (disacárdios) o glucosa (monosacáridos), mucho más digeribles para pequeños microorganismos. Los que podríamos denominar “Ferran Adrià” de las enzimas, son las alfa y beta amilasa, pero como en toda buena cocina, también están los fieles e imprescindibles “pinches”, que en este caso son la la proteasa, hemicelulasas, lipasas, etc.

Las amilasas se encuentran mayoritariamente en la harina, y dependerá del proceso de recolección del cereal una mayor o menor concentración de estas. Si el grano se ha recolectado en un clima húmedo, se habrá acelerado la germinación del cereal más que en un clima seco, por tanto contendrá mayor cantidad de enzimas. También productos como las maltas enzimáticas (diastásicas) nos ayudan a aumentar la colonia enzimática de nuestra masa.

Debemos tener en cuenta, no obstante, que no todas las partículas de almidón serán descompuestas por las enzimas, en otras palabras, nuestros cocineros no pueden cocinar toda la comida comprada para la ocasión. Y es que por una cuestión física sólo actúan sobre los granos de almidón rotos, principalmente durante la molturación del trigo, ya sea en molinos de cilindros o de piedra.

Por tanto, la cantidad de almidón roto es una de las variables más importantes que tienen en cuenta los harineros para que sus harinas panifiquen correctamente.

Seguimos con nuestra romántica velada. Una vez tenemos la comida bien cocinada y en la mesa, los cocineros ya pueden descansar porque es el momento de que se sienten los comensales y empiece el festín.

Empezamos por el invitado de lujo, el que hace el trabajo más visible (y fácil) en la fermentación, que es hacer aumentar de volumen la masa, la levadura. De levaduras hay de muchos géneros, principalmente Saccharomyces y Candida, pero la estrella mediática es el ‘Saccharomyces Cerviseae’, que utlizan también los compañeros cerveceros para fermentar el cereal macerado para obtener la cerveza.

Sé que os debería haber avisado al principio, pero en esta cena no solo se cocina y se come, ¡también se digiere! Y es que si nuestros comensales no digirieran el alimento proporcionado, y en consecuencia liberaran nuevos elementos no habría transformación, no habría fermentación. Veréis, los primeros invitados, las levaduras, al alimentarse de los azúcares previamente han preparado las enzimas (glucosa) dan lugar a una fermentación alchohólica, produciendo principalmente grandes cantidades de etanol y gas carbónico (C02), que serán los causantes de que el pan aumente de volumen y contenga alcohol, que se evaporará durante la cocción.

Pero en el buen pan no todo es volumen, también encontramos aromas y sabores característicos, y de estos tienen gran culpa los otros protagonistas de la cena, las bacterias.

También hay de muchos tipos, pero las más conocidas e importantes son los lactobacilus, que gracias a los azúcares ya descompuestos (glucosa, maltosa, fructosa, etc.), y a otros componentes presentes en la masa nos proporcionan gases (CO2), alcoholes (etanol) y especialmente ácidos orgánicos (el ácido láctico y acético) que aportan una gama de sabores y aromas increibles al pan.

Ya hemos entendido la fermentación, un proceso en el que obtenemos volumen, aromas y sabores. Entonces, ¿por qué no todo el pan es igual de bueno?

Como dice el ancestral refrán japonés, “A grandes preguntas, bloguero impaciente por responder”.

Entre otras razones, proque todo el pan no fermenta igual.

En estos procesos que hemos descrito intervienen muchas variantes, como son la temperatura, la humedad, las propiedades de la harina, el tipo y estructura de la ‘microbiota’ presente en nuestra masa, y la principal, el tiempo. Como muchas veces decimos los panaderos, este es el gran secreto que la gran industria no ha podido robar nunca (por ahora) a los artesanos del pan. Con el tiempo, las levaduras y las bacterias actúan diferente, proliferan más diversidad de estos, haciendo que destilen así más aromas y sabores, y haciendo que el pan se conserve más tiempo.

¿No estamos comparando todo el tiempo la fermentación con una gran cena? Pues apliquémonoslo: ¿nos sentará igual de bien si cenamons en media hora, de pie y sin tiempo ni para respirar, que si nos sentamos en una buena mesa y disfrutamos de la comida durante dos horas? Pues con el pan pasa lo mismo.

Y el tiempo, este pequeño ‘tesoro’ de los panaderos, no sólo se consigue a partir de horas de reloj, también con las masas madres, que para explicarlas, siempre comparo con aquél abuelo que le cuenta batallitas a su nieto, ingenuo, que aprende a base del bagaje de su abuelo. Pues con el pan sucede lo mismo, las masas madre, más viejas, cargadas de microorganismos, de aromas y de sabores, transmiten estos a las masas más frescas. Y de entras masas madres, destaca una, la masa madre natural, o fermento natural (‘levain’ en francés, o ‘sourdough’ en inglés). En el siguiente capítulo sobre la fermentación nos encargaremos de descubrir por qué es tan diferente al resto.

Super Bocata

Super Bocata
15 Marzo 2012

Ver como a las 8:30 de la mañana el tag #diadelsuperbocata ya se escucha por la red, demuestra el genial trabajo hecho por las mayores Panarro-Groupies que hayan existido nunca sobre la Tierra! Enhorabuena @Roseta_bcn @Patrixdqv y @maryadrisc! Y enhorabuena también a las decenas de personas que hicisteis RT para hacer el "bocata de los bocatas", ¡el Super-Bocata en mayúsculas! ¡Mil gracias!

Y, lo prometido es deuda...aquí lo tenéis, este pedazo de bocadillo, hecho con el pan del que siempre digo que es la niñita de mis ojos...cereales, fermento natural, tiempo, manos, y...Pa de Vinya!  Con la ayuda de unos buenos tomates, un importantísimo aceita de oliva virgen extra de DO del país, y una fantástica Llonganissa de Vic, de las grandes, "de pagès", ya tenemos esta delicia entre pan y pan...

En nombre de Càritas Vilanova y en especial de todos los compañeros de L’espiga D’or os doy las gracias a todos. ¡Luchemos por lo auténtico, por lo saludable! ¡Buen #diadelsuperbocata a todos!

Sábado #panarra por París

Sábado #panarra por París
13 Marzo 2012

En casa desde bien pequeño he visto cómo mis padres aprovechaban los viajes a las ferias de pan para echar un vistazo a los hornos de las grandes ciudades europeas, empaparse de nuevas tendencias y de ideas. Así que ya me tenéis haciendo carretera (avión, en este caso) hacia París para asistir a la “Europain” francesa, que es, junto con la “IBA” alemana la feria más grande y prestigiosa de nuestro sector.

Si os soy sincero ya iba bastante concienciado de que en la feria no encontraría demasiadas novedades a nivel de maquinaria o de utillaje, y así fue... demasiadas no, ¡ni una! Y es que el cambio grande de los fabricantes de maquinaria, al margen de los llamados “trenes de laboreo” pensados para lograr grandes producciones a base de baguettes más bien poco cuidadas, ya se hizo hace unos 4-8 años, introduciendo en el mercado máquinas mucho más manuales para trabajar con masas fermentadas en bloque, más hidratadas y rústicas; o sea, todo el mundo de las divisorias hidráulicas, o en versión más industrializada, las llamadas “chapateras”.

La nota positiva, en cambio, en esta edición la dieron las harineras, especialmente las francesas con la presentación de numerosas líneas de producto ecológicas. ¡Veías la palabra “BIO” por todas partes! Sin duda una evolución positiva, y es que las harinas deben cumplir una máxima: de calidad y sin química. Ahora bien, en mi opinión, la asignatura pendiente todavía es la proximidad del cereal con el que se moltura la harina. Por muy “ECO” que sea, si me lo traen de la otra punta del mundo, sigo haciéndole un flaco favor al medio ambiente... bien, asignaturas pendientes nada más.

El momento más bonito de la feria fue la pequeña desvirtualización que hicimos algunos panaderos “twitteros” que hacía tiempo que hablábamos por el mundo 2.0 pero que nunca nos habíamos visto. Con los compañeros de Labeko Oindiaga y de MÉSKPA, filosofando sobre el sector, con un bocadillo (por llamarlo de alguna manera) y un refresco sobre la mesa, arreglamos el mundo durante unos bonitos minuos en medio de la Europain.

Tenemos un problema. En este viaje “relámpago” a París, sólo disponía del sábado para hacer turismo #panarra (y admito que también del convencional) por la ciudad, y como sabéis no es pequeña precisamente ... ¡pocas horas y muchas cosas por ver! Solución: la bicicleta.

Después de un buen rato haciendo el pánfilo en una paradita de alquiler tipo “bicing” (allá le llaman Vélib) empezamos a comernos la ciudad pedalada a pedalada, la ‘Place des Vosgues’’ por un lado, ‘Les Invalides’ por otro, y entre barrio y barrio, por deformación profesional, ir buscando panaderías.

Si echas un vistazo a la red normalmente te destacarán las Boulangeries que han ganado en los últimos años el ‘Premio a la mejor Baguette de París’ , es un buen indicador, pero no te dejes cegar por él, pues hay vida más allá de este ‘grand prix’! Y es que me dejaron mejor sabor de boca algunos hornos que encontré fortuitamente por callecitas parisinas o que me habían aconsejado buenos compañeros panaderos (como Miquel Saborit, a quién desde aquí le doy las gracias) que algunas de las panaderías premiadas, donde en ocasiones veías más envoltorio que contenido, más pan que “chicha” (o al revés, en este caso).

Ya que el destino me jugó la mala pasada de ir al conocido horno de Gosselín y leer “Fermé le Sabedi”, sólo me quedaba un destino panadero mítico por visitar, nunca había ido, y esta vez no se me escaparía... en el número 8 de Cherche-Midi, en el barrio latono, bien cerquita de los jardines de Luxemburg... La boulangerie Lionel Poilâne!

Una tienda atípica, pequeña, diferente a la concepción clásica de vendedores a un lado del mostrador y clientes al otro, todo mezclado. Estanterías llenas de su clásico redondo de quilo y medio y poca cosa más, algunos croissants, algunos panecillo de ‘raisins’, y sus galletas clásicas de mantequilla. Del pan lo que más me sorprendió fue la fina costra (extraña de ver en panes hechos con fermento natural, lo que ellos llaman ‘levain’), una miga agradablemente húmeda, y pese a no ser un pan integral, con un color bastante oscuro, que le otorga la harina molturada en el molino de piedra. Lionel en su libro ya decía que él nunca se había apuntado a la moda de los panes blancos, de harinas súper refinadas, nacida las décadas posteriores a la post-guerra. Y es que el pan oscuro, el “pa negre” (¿os suena?) se asociaba a la pobreza, al hambre. Él nunda dejó de trabajar con harinas con un cierto contenido en fibras, y que otorgan este color a la miga. Una gran elección sin duda.

Consumo ecológico

Consumo ecológico
29 Febrero 2012

Cada vez está más de moda ver cartelitos con la inscripción “Pan ecológico”; es un concepto que está, poco a poco, revolucionando el consumo en general, y es por eso que esta vez no sólo nos centraremos en el segmento del pan, sino que me deberéis permitir analizar este fenómeno alimentario más en su conjunto.

Está claro que nuestra civilización no puede seguir consumiendo ni en la cantidad ni en la forma en la que lo está haciendo desde hace décadas. Y es que los recursos del planeta son limitados, y los daños que hacemos a los ecosistemas son irreparables. Estas razones, y otras, han motivado en las últimas décadas la creciente moda de todo lo Bio, pero analicémoslo bien. Cuando hablamos de consumo ecológico, muchas veces nos olvidamos que al fin y al cabo es una actitud, una consciencia individual o colectiva a la hora de consumir. En otras palabras, no por comprar productos con el sello “bio” estamos practicando en su plenitud un consumo ecológico. Y es que conceptos como consumo responsable y de proximidad, o las conocidas como las “tres erres del consumo ecológico” (reducir, reutilizar, reciclar) son hermanas e inseparables del término “ecológico”. Si esto lo aplicamos a una panadería, bajo mi punto de vista, el hecho de sacar una línea de productos bio, va mucho más allá de un aumento (o no) de las ventas, pues está relacionado con el espíritu de nuestro oficio, con la nobleza de los materiales con los que trabajamos: los cereales que nos da la tierra, alimentados por el sol, y que nosotros trabajamos para que la gente se beneficie de ellos… ¡demasiado bonito como para ensuciarlo con química!

En Cataluña, el organismo que certifica y regula los productos agroalimentarios ecológicos es el CCPAE, que depende de la Generalitat. Esta certificación nos asegura que el producto ha estado producido o elaborado siguiendo unas normas, que prohíben, en el caso de los vegetales, el uso de adobos y pesticidas químicos, así como la utilización de cultivos transgénicos. En el caso de los animales, se procura una ganadería que proporcione unas condiciones de vida dignas al ganado, controlando entre otros factores, unas dimensiones mínimas en los alojamientos de los animales, así como el control de su alimentación, que debe ser totalmente ecológica.

Por poner cuatro números sobre la mesa, podemos ver que pese a la crisis económica, tanto la agricultura como la ganadería ecológicas crecen alrededor del 20% cada año, debido a una creciente demanda por parte del consumidor y a un aumento anual de las exportaciones. Y es que el estado español es el líder europeo en hectáreas dedicadas al cultivo de productos ecológicos, y un 85% de la producción nacional se dedica a la exportación. Pese a todo, el peso de los productos ecológicos en el conjunto de la alimentación aún es muy bajo, menos de un 1% del volumen, y se calcula que sólo un 27% de los consumidores han comprado alguna vez un producto ecológico.

Eso sí, hablando de cifras, “la madre de los huevos” muchas veces radica en las diferencias de precios, que varían mucho dependiendo del grupo de alimentos a los que nos refiramos. Por ejemplo los productos de alimentación infantil bio sólo son un 17% más caros que los no ecológicos, mientras que en otros alimentos como los huevos, la variación es de un 170%- En el caso del pan nuestro de cada día vemos que el precio casi se duplica. Personalmente creo que es una diferencia demasiado grande, incluso abusiva, pero también estoy seguro de que a medida que vaya aumentando y normalizándose este tipo de producto irán bajando los precios.

Panaderos 2.0

Panaderos 2.0
24 Febrero 2012

Andreu Llargués, Presidente del Gremi de Flequers de la Província de Barcelona, lo dice bien claro en la editorial del último número de Newspa, la revista del Gremio: "el futuro de la panadería de toda la vida pasa por adaptarse a los nuevos tiempos, las nuevas tecnologías y los nuevos canales de comunicación con el cliene".

Quiero compartir con vosotros este reportaje donde se habla de unos cuantos colegas de profesión que ya nos hemos lanzado a comunicar a través de redes sociales y blogs. Así que hoy escribiré bien poco... os dejo con la lectura, y espero vuestros comentarios. ¿Conocéis más panaderos 2.0? ¿Qué blogs relacionados con el pan leéis habitualmente?

 

 

Horno de leña. Capítulo 1

Horno de leña. Capítulo 1
13 Febrero 2012

Hace tiempo, años incluso, que mi padre y yo empezamos a pensar en nuestra ‘pequeña gran quimera’: recuperar el horno de leña de mi abuelo, modernizándolo y manteniendo su esencia, y aprovechando incluso algunas de las piezas originales que aún guardábamos. Para ello empezamos nuestro particular tour de leña que nos llevó de panaderías valencianas a obradores alemanes, pasando por hornos de Burdeos y alrededores. Antes de hablar de la reconstrucción del horno, hablemos si os parece de la mitología que envuelve las palabras ‘horno a leña’. Antes de hablar del huevo, hablemos de la gallina.

Si sacamos a relucir nuestro lado más filosófico, diremos que la cocción es como la capa de barniz o de esmalte que traza el pintor para fijar todo el trabajo hecho durante días en su cuadro, protegiéndolo y dándole al mismo tiempo los últimos retoques de brillo y luz.

Por contra, si somos más técnicos, para entender la cocción salen a la palestra conceptos como aceleración de la fermentación, muerte de las levaduras, gelificación del almidón, coagulación de las proteínas, caramelización de la corteza, evaporación de agua y etanol, etc.

Y claro, si solucionamos la siguiente ecuación nos daremos cuenta del otro gran elemento a tener en cuenta en la cocción:

PAN + X = COCCIÓN
X = COCCIÓN-PAN
X = HORNO

A día de hoy podemos encontrar mil tipos de hornos en el mercado, que dividimos principalmente en dos tipos dependiendo de como transmiten el calor al producto a hornear: los de convección y los de radiación. O en otras palabras, los de 'aire' y los de 'suela'. En los primeros, el pan está sobre unas latas o bandejas, y le llega el calor mediante corrientes forzadas de aire caliente, mientras que en el segundo tipo, la pieza descansa sobre una suela (piedra) que le irradia el calor.

Otro factor diferenciador de un tipo u otro de horno, es el combustible usado para su funcionamiento: gas, electricidad, gasoil, biomasa, leña... ¡leña!

El horno de leña: ¿mitología o realidad?

Estaremos de acuerdo en que uno de los grandes problemas que tiene la panadería en la actualidad es la ingente cantidad de publicidad engañosa sobre el pan que existe en el mercado, y que conceptos como ‘artesano, hecho a mano, natural, tradicional’ e incluso ‘hecho a leña’, los atribuye a productos que no deberían ser cualificados como tal, y que a mi entender, deberíamos llamarlos sucedáneos de pan. Pues bien, el clásico ‘pan de leña’ que en innumerables ocasiones vemos escrito en las bolsas de pan industrial, o en carteles de gasolineras, no siempre es un fraude, pues aún hay panaderos/panaderías que trabajan con este tipo de hornos, que más que un objeto, son un modo de trabajar, una filosofía.

La leña como combustible, es decir, para generar poder calórico, no destaca especialmente, es como cualquier otro combustible, más o menos eficaz y rentable, y menos que más cómodo a nivel ‘operativo’. En cambio, la madera si destaca, y mucho, en los aspectos organolépticos que lo otorgan al producto final, y en la filosofía del trabajo diario. Me explicaré.

Más allá de la típica afirmación de que ‘no hay nada como el pan de leña’ utilizada a menudo por nuestras abuelas, realmente existe una base sólida para afirmar que la cocción con leña nos aporta al pan un valor añadido, tanto en sabor cómo en aroma y flavor. Estos matices gustativos se centran en ligeros toques a regaliz en las suelas de los panes, y en toques aromáticos que encontramos en la corteza, dependiendo del tipo de leña que se use, y teniendo en cuenta que gran parte de estos aromas desaparecen al poco tiempo de sacar el pan del horno, a medida que se enfría la pieza.

Pero ¿todos los hornos que funcionan con leña aportarán estas propiedades gustativas/aromáticas al pan? La respuesta es no. Y es que existen dos tipos de hornos, los de fuego indirecto, y fuego directo. En los primeros, la cámara dónde se produce la combustión de la leña no es la misma que la de cocción del pan. En otras palabras, ni la leña ni el humo están en contacto con el producto. Por contra, en los hornos directos, sí que tenemos en la misma cámara la combustión y la cocción, y es en este tipo de horno en el que el pan retiene aromas de la leña. Para que lo entendamos gráficamente, como los  clásicos hornos de pizzería.

A estos dos grandes grupos también podemos añadir otras variantes. Si la superficie de cocción está fija y no se mueve, los llamaremos hornos fijos o morunos. En este tipo de horno, una vez quemada la leña, se retiran las cenizas, se limpia y luego se hornea el pan. Si por contra la superficie de cocción es circular y gira, se llaman hornos giratorios. En este caso, ya sean de fuego directo, indirecto o mixto, el panadero con una rueda situada en la fachada del horno, va girando la plataforma para hornear el pan.

El otro gran valor que a mi entender nos aporta la madera, es lo que antes he nombrado como ‘filosofía del trabajo diario’, suena raro pero es fácil de entender. El cocer con un horno de este tipo nos cambia un poco, o mucho, nuestra manera de trabajar día a día, desde el amasado hasta la cocción, pasando por el formado o la fermentación. Los tiempos se ralentizan, y las ‘variantes ambientales’ con las que juega el panadero, se multiplican. Así pues, a más factores a tener en cuenta, más destreza, experiencia y conocimiento deberá esgrimir el panadero para poder conseguir un excelente producto. Y siendo sinceros esto es lo que más me atrae de estos hornos, su mayor complejidad y excelencia en el producto.

Nos estrenamos en la radio, desmontando mitos

Nos estrenamos en la radio, desmontando mitos
02 Febrero 2012

El pasado lunes "Cultura del Pan" se estrenó en la radio. Sí, empezamos nuestra colaboración con el programa “La Ciutat” (Onda Cero Vilanova, 96.3 FM), una colaboración que se repetirá un lunes al mes.

Y nos estrenamos haciéndonos esta pregunta, tantas veces escuchada: ¿el pan engorda?

¿Queréis saber la respuesta? Pues hoy no toca leer, si no escuchar. Esperamos que os guste esta primera participación en el programa, y recordad: cualquier idea, pregunta sobre el mundo del pan o sugerencia para la sección... ¡será bien recibida! Podéis dejarnos comentarios en el blog, o en nuestra página de Facebook, contactar a través de nuestro Twitter, o en la página de Facebook de “La Ciutat”.

 

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